El más grande tesoro

Andrea y Camila eran las mejores amigas desde que se conocieron en preescolar donde la maestra Diana, les leía cuentos infantiles los lunes por la mañana. El vínculo de hermandad que crearon fue tan grande que jamás se separaron durante toda su estancia en los colegios. Inclusive decidieron estudiar la misma carrera universitaria, para convivir el mayor tiempo posible.


Desde luego, de vez en cuando tuvieron alguna discusión (sobre todo referente a sus novios) pero a final de cuentas terminaban abrazadas recordando viejos momentos.

Un día de Camila fue a la casa de Andrea, a hacerle un encargo.

– Querida amiga, como sabes mi vuelo sale en dos días y antes de irme quería encargarte este cofre. Dentro de él se encuentra el tesoro más grande que tengo.

– Descuida Cami, yo lo cuidaré como si fuera tú.

Luego de charlar un rato, Camila regresó a su hogar y Andrea subió a su habitación acompañada de la pequeña arca.

– ¿Qué será lo que contiene esta cajita? Debo saberlo.

La joven jaló con fuerza la tapa del cofre, esperando que el cerrojo se votara. Sin embargo, nada sucedió. El segundo intento fue introduciendo un pasador en la hendidura de la chapa, a manera de ganzúa.

Esta vez tampoco consiguió abrir el arca, aunque el seguro quedó seriamente dañado dejando la caja entreabierta.

El pánico se apoderó de ella, pues pensó que al volver Andrea de su viaje, le reclamaría por haber roto su cofre. Trató de buscar uno idéntico en el bazar del pueblo y en las tiendas cercanas, pero no tuvo éxito.

Los días pasaron y pronto Andrea estuvo de vuelta en casa de Camila

– Camí, vine a saludarte.

– Oye Andy, ¡qué gusto me da verte! Espero que te la hayas pasado muy bien.

– Sí, te traje este souvenir.

En ese instante Camila rompió a llorar y le dijo:

– No merezco ningún regalo, mira lo que le hice a tu cofre por tratar de abrirlo. La curiosidad no me dejaba en paz.

– Cami, estoy muy enfadada. Nunca pensé que fueras capaz de traicionar mi amistad. Pero bueno te perdono, ya que creo que tienes derecho a saber cuál era mi mayor tesoro.

Andrea sacó de su bolso una pequeña llave y abrió el maltrecho cofre. De su interior sacó una hoja de papel amarillenta que decía: “Camila y Andrea las mejores amigas”.

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