Leyenda de las campanas de la Basílica




Hace años, había un capellán en la antigua Basílica de Guadalupe, se dice que era muy cumplido y puntual en su trabajo y nunca dejó de hacer bien su tarea. Hubo entonces una época en la que el clima se volvió hostil con los habitantes de la Ciudad de México, el viento fue tan frío que hubo muchas personas que con tan solo recibir un soplido de aire helado se enfermaron gravemente. Entre todas aquellas víctimas estuvo el capellán, la enfermedad le afectó a tal grado que en dos días sentía escalofríos constantes y ardía en calentura. Leer Leyenda completa AQUI

La Vieja del Parque




Era ya demasiado tarde para que el par de enamorados se encontrara en el parque, pero aun así Rodrigo pedía insistentemente a su novia Marta que se quedara un poco más. La chica estaba preocupada por un regaño o posiblemente un castigo si seguían demorándose, pero tampoco oponía mucha resistencia al parecer, pues tras su petición de irse no se levantaba de la dura banca en la que había permanecido sentada por horas.

Accediendo a los pedidos de su novio, se quedó con él quince minutos más, hasta que la voz de su conciencia empezó a molestarle repitiendo la hora cada segundo. Además el parque ya estaba quedando vacio y las cosas se tornaban aun más peligrosas. El joven también parecía notar que no era buena idea permanecer en el lugar por más tiempo, pero seguía bromeando y aprovechando cada segundo para besar a Marta antes de que se marchara. Su rutina se vio interrumpida cuando la chica insiste de nuevo: – Ya es muy tarde Rodrigo, llévame a casa y podremos aprovechar el camino, que si me quedo un minuto más mi padre probablemente me mata – habiendo ya notado la oscuridad de la noche y la soledad del parque el chico asintió: – Esta bien, pero solo porque hace mucho frio -, – ¿Frio?, si apenas esta agradable, ya ni aquella viejita que solo se tapa con un chal – dijo Marta al ver que una anciana se acercaba a paso lento hasta cruzarse frente a ellos. Leer Leyenda completa AQUI

Estación del Metro




Paula había bebido más de la cuenta, así que decidió marcharse a casa. El trayecto al Metro era largo y las pocas personas que viajaban en su vagón parecían tan cansadas como ella, cada vez tenía que luchar con más fuerza para no quedarse dormida. Llegó a la estación donde tenía que hacer un transbordo, un cartel luminoso avisaba que el próximo tren tardaría seis minutos en llegar, así que tomó asiento en uno de los bancos junto al andén. En pocos minutos se durmió, era tan profundo su sueño provocado por la borrachera que cuando pasó el último metro de la noche ni siquiera lo sintió pasar. Leer Leyenda completa AQUI

Página 16 de 20« Primera101415161718Última »