Leyenda mexicana La momia con los ojos abiertos

Una de las leyendas mexicanas más sonadas de los últimos tiempos, es una que se originó en el bello estado de Guanajuato, sitio conocido por albergar los célebres cadáveres momificados, la Leyenda mexicana la momia con los ojos abiertos es la que compartimos con ustedes, esperamos que sea de su total agrado y les cause el terror, que nos causó a nosotros al conocerla. Alberto del Rio, era un todo un personaje en una de las colonias populares de la ciudad de Guanajuato, como todos los que viven en dicha ciudad, el visitar las momias, no era para nada una atracción, pero conoció a una dama que llego de vacaciones, y queriéndola impresionar, la invito a conocer dicha atracción turística.

De carácter pedante y pretencioso, Alberto del Rio junto con Adriana Jiménez, la chica de unas noches antes había conquistado, llegaron al lugar en donde tienen a las momias, queriéndose hacer el gracioso, empezó a decir las historias inventadas de cada una de las momias, hasta que llego con una en particular, la de un tipo que en la antigüedad le había faltado al respeto a un fraile, y al verlo en su lecho de muerte, este con los ojos desorbitados por el terror, murió en el instante.

Pero Alberto queriendo pasarse de listo, empezó a tocar el cadáver de la momia, y ponerse al lado, tocándolo durante varios minutos, tomándose fotos, hasta que el horario de lugar termino, queriendo que el día fuera inolvidable, le dijo a su pretendiente, que por ella era capaz de pasar la noche, en el lugar de las momias, si ella accedía a ser su novia, algo que ella sabía que no sería posible, ya que vivía en la ciudad de Guadalajara Jalisco, pero aun así accedió, le dijo – Quédate toda la noche, toma unas fotos, en donde salga la hora y mañana vendré con mis padres, aquí nos veremos a primera hora – y Alberto que ya conocía como la palma de sus manos el lugar, se escondió.

Dentro de su chamarra, tenía un frasco de acero inoxidable lleno de tequila, que le dio valentía, para quedarse en el lugar, al ver que la luz del día se desvanecía, se acomodó en una esquina, a textear con Adriana, con el fin de que viera con sus propios ojos, que el valientemente, seguía en el lugar, en una de esas tomas, que él le puso a su amada, ella claramente vio a alguien atrás de él, por lo que lo que le pregunto si algún amigo de él, se había quedado para que no estuviera solo, a lo que el sonriendo le contesto que no y que no le daría miedo, cualquier broma que ella le hiciera.

Sin previo aviso, el celular de Albero perdió la señal, por lo que no pudo seguir hablando con Adriana, y se sentó a jugar, la luna daba la poca luz que entraba en el lugar, unos cuantos metros lo separaban de la única ventana del lugar, una única salida, que estaba a más de dos metros alto, para que los rayos del sol, no afectaran la humedad requerida, para mantener el lugar espacial para la mantenimiento de los cadáveres, de repente una persona apareció a su lado, se le quedo viendo y el sin querer voltear, le pregunto si era el velador del lugar, la persona que estaba a su lado solo se carcajeo, una risa burlona que le calo a Alberto, hasta casi hacerse en los pantalones.

Te burlaste de mí, y yo quede así, por faltarle el respeto a un sacerdote, muriendo de miedo, ahora a ti te tocara pasar por lo que yo pase, Alberto que hasta ese momento no había querido ver a quien le hablaba, lo volteo a ver y cayó fulminado con los ojos desorbitados, un infarto fulminante, al otro día, Adriana fue de las primeras en llegar, solo para ver que el cadáver de su pretendiente lo estaban sacando del lugar, en ese preciso momento, en que la sabana que traía, se cayó, para que todos los que estaban formados vieran la cara de terror, que tenia Alberto, ahí ella entendió que a los muertos, se les tiene que tener un respeto, y Alberto no lo tuvo, para nada ni nadie en su vida, hasta que se le ocurrió ir con la momia con los ojos abiertos.

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