Leyenda de la Costilla del Diablo

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Al norte de México en el pueblo de Tepotzotlan, a unos 45 kilómetros de la ciudad de México hay una estructura de tiempos del virreinato, es el ex-colegio Jesuita de San Martin, hoy convertido en el Museo Nacional del Virreinato. Debajo de esta estructura como es común en las construcciones de aquella época, hay una serie de corredores que terminan en cuevas. En una de las primeras entradas a estos corredores fue descubierta una piedra volcánica que tiene marcas misteriosas, parecidas a un juego completo de costillas que se hubiera marcado esta roca desde hace ya mucho tiempo. Caso que extraña mucho a ciertas personas, pues el moldear aquella piedra solo podría ser logrado con una temperatura muy alta.

Algunos los atribuyen a un suceso en particular que ocurrió por aquellas épocas, en un pequeño periodo de tiempo, se reportaron varios casos de posesión en aquel pueblo. Los poseídos fueron entregados a la iglesia para su liberación espiritual, pero estos en vez de ser exorcizados, fueron encerrados en las mazmorras de esos corredores. Debido a la fuerza sobrehumana de ellos, se les encadenaba el cuerpo a una pesada roca.

Se dice entonces que un día que el Diablo no pudo salirse a tiempo de uno de esos cuerpos poseídos antes de ser amarrado, quedo atrapado en la roca, y con el calor de su cuerpo la calentó hasta el punto de fundirse con ella, clavó sus dedos en la roca, para llevarla con él, pero tras muchos esfuerzos no pudo moverla de lugar, y al mirar que estaba amaneciendo tubo que despegarse de ella, con todas sus fuerzas, jaló y jaló hasta verse liberado, dejando en la roca bien definidas las marcas de sus costillas.

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3 pensamientos en “Leyenda de la Costilla del Diablo

  1. jose

    yo digo que esa historia es si es cierta por que yo tongo familiares ay y me la contaron y un agra decimien to por que me ayudaron en mi tarea

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  2. alma rosa ortega carmona

    siempre en los pueblos y en las construcciones viejas existen historias que aveces uno no las cree pero que son tan ciertas como que uno vive, asi que cuando viajen tomen sus precauciones no vaya e ser que alguna alma en pena se les aparezca o el mismiso demonio o como a mi que me toco escuchar a la llorona haya por Guanajuato.buena suerte

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