Leyenda de Doña Francisca la embrujada

Pobre aquel que dude de la existencia de poderes diabólicos y sobrenaturales; así como de la maldad y la hechicería, que se presentan en este mundo como viles hijas del demonio que son.

Vayamos hasta el año 1554, a la calle cadena (hoy conocida como Venustiano Carranza), para conocer un caso de hechizo diabólico y perverso que diera origen a la Leyenda de Doña Francisca la embrujada.

En el caserón marcado con el número siete habitaban la rica viuda Doña Felipa y su hijo Domingo, quienes entraron en desacuerdo, cuando el decidió casarse con Francisca, una chica de humilde procedencia.

Doña Felipa, se sirvió entonces de los siniestros maleficios de una bruja para separarlos. Y a consejo de esta permitió la boda, para darle después a Francisca, un diabólico presente que acabaría con su vida.

Al mismo tiempo que los enamorados contraían nupcias, la bruja celebraba un diabólico rito, degolló siete inocentes aves, para cubrir su rostro de sangre y contactar así, al mismo Satanás. Luego, a través de Doña Felipa, llegó a manos de la muchacha el cojín de terciopelo relleno de plumas, en el que se había concentrado el maleficio.

Desde el primer día, la joven empezó con malestares, y al cabo de seis meses, Francisca murió, víctima de un extraño mal.

Domingo lloró su ausencia recostándose en su cama, y una noche, mientras se recostaba en el cojín de plumas, surgió del rincón más oscuro, el cuerpo descarnado de Francisca, vino del otro mundo solo para advertir a su amado sobre el maleficio de la almohada.

Enterado de que su madre y una bruja llevaron a cabo tan maléfico plan, Domingo juró al fantasma que vengaría su muerte y mandó traer el Santo Oficio, ellos abrieron el almohadón de plumas, en ese momento se escapó un líquido rojo, sangre humana, perteneciente a la pobre de Francisca y las plumas cayeron al suelo, retorciéndose como víboras, indudablemente eran movidas por una fuerza satánica, así que arremetieron contra ellas pisándolas una a una, hasta que la sangre que aun conservaban consigo, formó extenso charco.

Doña Felipa fue sometida a terribles torturas hasta que delató a la bruja y ambas fueron quemadas en leña verde, para después esparcir sus cenizas a los vientos diabólicos de la noche.

Quieran o no creerlo, este es un hecho verídico, que nos muestra a través de las leyendas mexicanas, que la brujería existe, se practica y aun en nuestros días, podemos estar expuestos.

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment

Leer entrada anterior
Leyenda de la mano en la reja

En una casa de la calzada de Guadalupe, en Morelia, vivió hace tiempo, don Juan Nuñez. Acompañado de su única...

El vaquero negro

Cuentan los moradores de Quibor (capital del municipio de Jiménez en el estado de Lara en Venezuela) que allá por...

Cerrar