La casa de los espantos en Durango

Se cuenta, que hay en Durango, una casa antigua de dos plantas, con construcción española. A pesar de ser muy espaciosa, cómoda y de una renta muy baja, pocos quieren ocuparla, y los que se vieron en la necesidad de hacerlo, la abandonaron casi de inmediato, pues suceden allí cosas verdaderamente insoportables, las cuales provocaron que se le nombrara como : “La casa de los espantos”.

En ese lugar se escuchan rumores extraños de cadenas, las puertas se abren y cierran estrepitosamente aun estando cerradas con cerrojos, aldabas y potentes trancas. Suenan timbres en las habitaciones, se escuchan los pasos de calzado femenino y en el ambiente se impregna de delicados perfumes. Una voz cavernosa como salida de ultratumba llama a todas las personas por su nombre. Por si fuera poco, hay quienes han sido golpeados por manos invisibles o se han topado con una figura nebulosa de color negruzco que cruza los patios y penetra a las habitaciones transmitiendo lo helado de su ser hasta los huesos de los visitantes. Los que se han atrevido a dormir en su interior, han sido sofocados por un ente enorme que cae sobre ellas mientras están inconscientes. Se percibe en cada espacio de la casa una agitada respiración que parece estar muy pegada a los oídos y a veces los muebles son levantados hasta dos metros del suelo, volviendo solos a su lugar habitual; otras ocasiones truenan dichos muebles como si recibieran una pedrada.

Tantos otros han visto un perro negro, un gato, todo tipo de fantasmas: ya es un sacerdote que deambula haciendo oración; un hombre vestido de negro, o los que tienen menos suerte, se topan con una señora de pálido y cadavérico aspecto que se aparece dando muestras de espanto, ora pidiendo socorro, y amenaza a sus testigos agitando sus manos descarnadas que han logrado arañar el rostro de algunos inquilinos.

Por mucho tiempo se pensó     que había ahí tesoros, se hicieron exploraciones y se llevaron “mediums”, pero todos huían despavoridos ante la presencia de la figura nebulosa, de color negruzco y de repugnante aspecto que disfrutaba de ahuyentar a los curiosos.

Y allí estaba “La Casa de los Espantos” esperando a un valiente que terminara con el raro encantamiento. Y fue entonces que una familia muy pobre pidió permiso para albergarse en esa casa, les fue concedido, no sin antes advertirles sobre los espantos del lugar. Sin importarles esto, se quedaron en su interior, pero a la media noche salieron tremendamente asustados al presenciar tal barullo sobrenatural, en la fuga se les olvidó un niño que permanecía dormido, y no se atrevieron a regresar por él hasta que amaneció. El niño estaba bien y sonriente tenía en la mano una carta que dijo le había entregado un señor muy elegante, que luego desapareció. El mensaje decía que en cierto lugar de la casa había un gran tesoro, recomendando que lo sacaran para tranquilidad de muchos espíritus que vagaban penando. Así lo hicieron, y no se volvió a saber nada de los espectros.

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  • q padre historia mas que miedo la felicidad de aquellos pobres pero aun asi el terror de q pronunciaban tu nombre

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