Cuentos de terror

La Bestia Negra




El rancho de Don Diego no era muy grande, pero estaba progresando, el trabajo ya era demasiado para Rodrigo, el único peón del lugar, quien le contó a su amigo Julián sobre la oportunidad.

Ese mismo viernes Julián esperaba en el camino hasta que el peón saliera, pues habían acordado que así el patrón no dudaría en contratarlo, ya que Rodrigo pasaba los fines de semana en el pueblo con su familia y volvía hasta el lunes, dejando el rancho sin cuidado durante esos días. Leer Leyenda completa AQUI

La Vieja del Parque




Era ya demasiado tarde para que el par de enamorados se encontrara en el parque, pero aun así Rodrigo pedía insistentemente a su novia Marta que se quedara un poco más. La chica estaba preocupada por un regaño o posiblemente un castigo si seguían demorándose, pero tampoco oponía mucha resistencia al parecer, pues tras su petición de irse no se levantaba de la dura banca en la que había permanecido sentada por horas.

Accediendo a los pedidos de su novio, se quedó con él quince minutos más, hasta que la voz de su conciencia empezó a molestarle repitiendo la hora cada segundo. Además el parque ya estaba quedando vacio y las cosas se tornaban aun más peligrosas. El joven también parecía notar que no era buena idea permanecer en el lugar por más tiempo, pero seguía bromeando y aprovechando cada segundo para besar a Marta antes de que se marchara. Su rutina se vio interrumpida cuando la chica insiste de nuevo: – Ya es muy tarde Rodrigo, llévame a casa y podremos aprovechar el camino, que si me quedo un minuto más mi padre probablemente me mata – habiendo ya notado la oscuridad de la noche y la soledad del parque el chico asintió: – Esta bien, pero solo porque hace mucho frio -, – ¿Frio?, si apenas esta agradable, ya ni aquella viejita que solo se tapa con un chal – dijo Marta al ver que una anciana se acercaba a paso lento hasta cruzarse frente a ellos. Leer Leyenda completa AQUI

Visitante Nocturno




A muchos nos aterra la oscuridad no por el simple hecho de serlo, si no porque en ella se esconden nuestras peores pesadillas, se mueven sombras que no podemos distinguir hasta que están demasiado cerca y es el disfraz perfecto para infinidad de situaciones. Este es el caso de Leonor.

Se acababa de mudar a una muy vieja, a su madre le encantaban las casas antiguas, entre más viejas mejor, así tendría mucho trabajo por hacer al restaurarlas. Aunque a la joven le aterraba muchísimo la mayoría de los edificios en los que habían habitado. Se sentía nerviosa por el ruido que hacían las persianas al chocar contra los cristales haciendo un ruido como si alguien arañase el vidrio, como si hubiera alguien al otro lado queriendo entrar. Leer Leyenda completa AQUI

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