Archivo de la categoría: Cuentos de terror

Cuentos de terror

Cuento del camino al infierno

cuentos de terror infiernoLos coyotes aullaban más fuerte que otros días, también de un modo diferente, la desesperación que transmitían era tal, que mucha gente pudo jurar que los escuchó gritar palabras de advertencia.

Las viejas del pueblo se santiguaban, dirigían la mirada hacia el cielo, pidiendo protección para el mal que se avecinaba, aunque aún no lo tuvieran frente a ellos; los hombres guardaban los animales, aseguraban puertas y ventanas; los niños reunían velas, y algunas cobijas en el centro de una habitación.
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El tocadiscos maldito

El tocadiscos malditoEn uno de mis últimos intentos por conseguir adaptarme a un grupo de amigos, accedí a conocer a unos chicos que no eran tan populares, y tampoco eran tan desconocidos de pueblo, por lo que de esa manera creo que eran los más adaptados a mi estilo.

Si bien teníamos mucho en común entre los integrantes de ese grupo de amigos y mis hábitos comunes, había algo que no me gustaba de ellos, y es que estaban acostumbrados a realizar una gran cantidad de travesuras, pero al ser uno de los últimos grupos en los que podía encajar, yo accedí a acompañarlos en todas las travesuras que hicieran.

Un día decidimos ingresar a la sala de juegos del padre de un vecino, el cual había muerto hace años, pero esa sala se encontraba en perfectas condiciones, y tenía muchos atractivos para nosotros puesto que allí había botellas de alcohol, juegos de mesa, revistas, cartas e incluso hasta una inmensa colección de discos antiguos y un tocadiscos. Al estar ya allí dentro decidimos poner música para ambientar la sala, y de esa manera poder divertirnos, pero al buscar entre los discos simplemente encontrábamos títulos verdaderamente extraños en un idioma que no comprendíamos, por lo que decidimos poner el primero que encontrásemos.

Al pasar un rato uno de mis amigos comenzó a bailar al ritmo de los tambores, algo que en un principio nos pareció bastante gracioso, por lo que no le dimos importancia. Pero al cabo de un tiempo él seguía bailando, a pesar de que nadie lo esté viendo. Al advertir eso vi que otro de mis amigos también comenzó a bailar al ritmo de los tambores. Al pasar un rato todos mis amigos estaban bailando, menos yo que me encontraba sentado, aunque me veía atraído por la música.

Me comencé a sentir mal, puesto que mis ojos se me cerraban y veía todo borroso, además de las alucinaciones que comencé a tener, ya que veía que unas sombras movían a mis amigos, pero al esforzarme para ver mejor vi que no eran alucinaciones y que era lo que verdaderamente estaba sucediendo. Por lo que decidí correr lo más rápido posible hasta afuera, en donde me sentí mucho mejor, y no quería volver a entrar por las voces que oía y el miedo que sentía.

Al cabo de algunos días volví a verlos a mis amigos, pero ya no sentían la necesidad de hacer travesuras, ni tampoco de divertirse demasiado, había cambiado mucho en ellos.

Este es uno de mis cuentos cortos favoritos que les cuento a mis hijos al ver que están queriendo adaptarse a un grupo de amigos, haciendo todo lo posible para conseguir ganarse una amistad forzada.

La Bestia Negra

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El rancho de Don Diego no era muy grande, pero estaba progresando, el trabajo ya era demasiado para Rodrigo, el único peón del lugar, quien le contó a su amigo Julián sobre la oportunidad.

Ese mismo viernes Julián esperaba en el camino hasta que el peón saliera, pues habían acordado que así el patrón no dudaría en contratarlo, ya que Rodrigo pasaba los fines de semana en el pueblo con su familia y volvía hasta el lunes, dejando el rancho sin cuidado durante esos días. Sigue leyendo

La Vieja del Parque

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Era ya demasiado tarde para que el par de enamorados se encontrara en el parque, pero aun así Rodrigo pedía insistentemente a su novia Marta que se quedara un poco más. La chica estaba preocupada por un regaño o posiblemente un castigo si seguían demorándose, pero tampoco oponía mucha resistencia al parecer, pues tras su petición de irse no se levantaba de la dura banca en la que había permanecido sentada por horas.

Accediendo a los pedidos de su novio, se quedó con él quince minutos más, hasta que la voz de su conciencia empezó a molestarle repitiendo la hora cada segundo. Además el parque ya estaba quedando vacio y las cosas se tornaban aun más peligrosas. El joven también parecía notar que no era buena idea permanecer en el lugar por más tiempo, pero seguía bromeando y aprovechando cada segundo para besar a Marta antes de que se marchara. Su rutina se vio interrumpida cuando la chica insiste de nuevo: - Ya es muy tarde Rodrigo, llévame a casa y podremos aprovechar el camino, que si me quedo un minuto más mi padre probablemente me mata – habiendo ya notado la oscuridad de la noche y la soledad del parque el chico asintió: - Esta bien, pero solo porque hace mucho frio -, – ¿Frio?, si apenas esta agradable, ya ni aquella viejita que solo se tapa con un chal – dijo Marta al ver que una anciana se acercaba a paso lento hasta cruzarse frente a ellos. Sigue leyendo

Visitante Nocturno

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A muchos nos aterra la oscuridad no por el simple hecho de serlo, si no porque en ella se esconden nuestras peores pesadillas, se mueven sombras que no podemos distinguir hasta que están demasiado cerca y es el disfraz perfecto para infinidad de situaciones. Este es el caso de Leonor.

Se acababa de mudar a una muy vieja, a su madre le encantaban las casas antiguas, entre más viejas mejor, así tendría mucho trabajo por hacer al restaurarlas. Aunque a la joven le aterraba muchísimo la mayoría de los edificios en los que habían habitado. Se sentía nerviosa por el ruido que hacían las persianas al chocar contra los cristales haciendo un ruido como si alguien arañase el vidrio, como si hubiera alguien al otro lado queriendo entrar. Sigue leyendo

La Chica que Pisó una Tumba

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Un grupo de cinco chicos celebraban en un parque, entre risas y alcohol la mejor idea que tuvieron fue contar historias de terror. Muy adecuado también porque al final pensaban lanzarse bromas aprovechando que en la misma calle, había un cementerio. Uno de los chicos comentó lo mucho que le aterraba pasar por allí porque le habían contado del avistamiento de una mujer de blanco que se paseaba entre las tumbas.

Aprovechándose del miedo de su amigo y el ambiente creado por su historia dijo a los demás a manera de advertencia: - Hagan lo que hagan, ¡nunca!, se les ocurra pisar sobre una tumba cuando se ha puesto el sol. Si lo haces, el muerto te agarra y te mete dentro -. De inmediato Bertha respondió - ¡Que mentira!, eso son solo supersticiones – y entonces la oportunidad perfecta se dio, - Si tan segura estas de que miento, entonces, ¡párate en una! – dijo el chico nuevamente. Con el reto a cuestas y el miedo de ser tachada de cobarde frente a sus amigos, la chica aceptó diciendo: - A mí no me dan miedo las tumbas ni los muertos, y te lo demuestro ahora mismo -. Sigue leyendo

El doble

El doble

Uno de los nuevos cuentos de terror existentes en la actualidad es el del doble, una historia verdaderamente sorprendente que deja pensando a muchas personas que creen que podría existir una persona idéntica a ellas en cualquier parte del mundo, y no la conocen.

Resulta que un joven que vivía en un pueblo rural bastante chico acostumbraba a transitar siempre el mismo camino para dirigirse a ver a sus animales y volver a casa. En ese camino se cruzaba a muchas personas del pueblo, con las cuales tenía un trato cordial de saludar y comentar cosas sobre el clima y los animales. Un día se encontró con un hombre anciano que iba en sentido opuesto por ese camino tan angosto. Al saludarlo, el anciano se sorprendió al verlo, y le explicó que lo acababa de ver hace unos minutos en una camioneta en la otra parte del pueblo. El joven se rió y le dijo que seguramente se había confundido, ya que no sabía conducir y que se encontraba viendo a sus animales.

A los días, cuando estaba en el pueblo, saludó a su peluquero, con el que tenía un trato frecuente. El peluquero asustado lo miraba con una cara extraña, y le dijo que lo había visto en una camioneta, y que lo había saludado, y éste le hizo un gesto bastante extraño, aunque sin hablar, y luego se fue. El joven, sorprendido nuevamente, le dijo que no sabía conducir y que seguramente se había equivocado.

Luego de esos dos episodios, el joven comenzó a recibir muchos testimonios de personas que lo habían visto, incluso hasta familiares, manejando una camioneta por ese camino que siempre transita. Él llegó a la conclusión de que se trataba de un espíritu que estaba allí ahuyentando a los animales depredadores que le comían su ganado, y que a su vez no era malvado, ya que no hablaba con nadie, y siempre saludaba cordialmente a las personas, tal y como él lo hacía. Aunque siempre transitó ese camino con miedo de verlo a él mismo en esa camioneta.